sábado, 9 de marzo de 2013

Entrevista a un olivarero ecológico

 
HABLAMOS CON RUFINO GÓMEZ, OLIVARERO ECOLÓGICO DE LA SIERRA DE SEGURA
“Prefiero una agricultura en la que mande la naturaleza”

Rufino Gómez Flores, de 46 años de edad, es natural de Beas de Segura, vive en el Cortijo de las Grullas -a 10 Km del pueblo- y es agricultor desde que terminó los estudios de bachiller. Es fundamentalmente olivarero pero también maneja ovejas y algo de tierra. La finca de Rufino se extiende alrededor de su cortijo y coge de éste su nombre. Ocupa una totalidad de 30 ha repartidas en 23 ha de olivar, 5 ha de tierra de labor, de secano, y 1 ha de huerta. El olivar se integra por 2.500 olivos de variedad picual -cultivados en secano y en ecológico- y por 70 ovejas segureñas también ecológicas.

Rufino, ¿Desde cuándo tienes las olivas en ecológico?
“Desde el año 2000, voy a hacer ya 12 años”.
¿Por qué decidiste cambiar de cultivo convencional a cultivo ecológico?
“La verdad es que no te puedes cambiar porque vayas a ganar más dinero, aunque tampoco ganas menos. Pero tiene que haber una motivación que vaya más allá de eso. A mí me satisfacía más practicar una agricultura diferente, más respetuosa con el medio ambiente, y poder dejar a mis hijos una tierra fuerte, no quemada por herbicidas o en la que tengan que ponerse una mascarilla cuando vayan a trabajar”. “Prefiero una agricultura en la que mande la naturaleza”.
¿Qué prácticas ecológicas llevas a cabo en tu olivar?
“Principalmente intento que haya una combinación adecuada entre agricultura y ganadería: las ovejas le aportan un montón de beneficios al olivar, fertilizan el suelo y al mismo tiempo controlan la hierba, especialmente en primavera que es cuándo compite en nutrientes y agua con el olivo. En cuanto termina la recolección estoy metiendo las ovejas, y las dejo hasta justo antes de que el esparraguillo venga en flor”.
“No utilizo ningún tipo de producto químico, ni herbicidas, ni insecticidas ni fertilizantes. No son necesarios porque el árbol está en equilibrio y las plagas también”. “Sólo al principio, durante la transición de convencional a ecológico, como el equilibrio natural estaba roto, hasta que se recuperó la fauna auxiliar que es la que controla las plagas, tuve que usar algunos insecticidas, pero eran ecológicos”.
¿Qué beneficios presenta para ti que tu olivar sea ecológico?
“Me siento mucho mejor cada vez que me paseo por mis olivas y veo a mis ovejas y a la fauna auxiliar trabajando gratis, y dando resultados. Además estoy sacando un producto de más calidad, más saludable, más respetuoso con el medio y con un valor añadido”. “Y, por otro lado, me gasto mucho menos dinero en productos químicos”.
¿Y a qué inconvenientes te enfrentas?
“La producción es algo menor que en convencional, pero como decía antes tiene un valor añadido así que el producto vale más en calidad y en dinero. Por tanto se compensa. Yo gano más o menos igual. Y últimamente, tal y como está el mercado del aceite convencional, con los precios por los suelos, habré ganado incluso un poco más”.
¿Qué cantidad y tipo de producción sueles sacar?
“Puedo sacar unos 75.000Kg de aceituna”
¿Cómo te apañas para la obtención y comercialización del aceite ecológico?
“Molturo en el Puente de Génave, en la línea ecológica de la Vicaría. Somos un grupo de unos 20 agricultores que nos ponemos de acuerdo para adelantar la recolección y recoger lo más rápido posible para que no se estropee la aceituna y poder obtener un aceite ecológico virgen extra de máxima calidad”. “Por ahora lo comercializamos a través de Olivar de Segura, aunque a mí me gustaría que llegáramos a ser un grupo lo suficientemente grande para emprender algo en nuestro propio pueblo, morturar más cerca y tener nuestra propia marca”.
Antes de terminar ¿quieres aportar alguna información más que sea importante para ti?
“Sí. Quisiera decir que las Administraciones Públicas están demasiado empeñadas en la figura del “agricultor profesional” que se especializa en un sólo cultivo para sacar más producción y vender más, pero yo creo que hay que volver al campesino tradicional y trabajar la venta directa y los canales cortos. Olvidarnos de grandes mercados tipo Carrefour o Mercadona porque aquí no tenemos “traíles” para llenar eso. En lugar de adaptarnos a ese mercado deberíamos fomentar uno más local y a pequeña escala. Nos iría mucho mejor”.

Boletín Ecoliva 2012 Nº0, pp. 19-20

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