HABLAMOS
CON RUFINO GÓMEZ, OLIVARERO ECOLÓGICO DE LA SIERRA DE SEGURA
“Prefiero
una agricultura en la que mande la naturaleza”
Rufino
Gómez Flores, de 46 años de edad, es natural de Beas de Segura,
vive en el Cortijo de las Grullas -a 10 Km del pueblo- y es
agricultor desde que terminó los estudios de bachiller. Es
fundamentalmente olivarero pero también maneja ovejas y algo de
tierra. La finca de Rufino se extiende alrededor de su cortijo y
coge de éste su nombre. Ocupa una totalidad de 30 ha repartidas en
23 ha de olivar, 5 ha de tierra de labor, de secano, y 1 ha de
huerta. El olivar se integra por 2.500 olivos de variedad picual
-cultivados en secano y en ecológico- y por 70 ovejas segureñas
también ecológicas.
Rufino,
¿Desde cuándo tienes las olivas en ecológico?
“Desde
el año 2000, voy a hacer ya 12 años”.
¿Por
qué decidiste cambiar de cultivo convencional a cultivo ecológico?
“La
verdad es que no te puedes cambiar porque vayas a ganar más dinero,
aunque tampoco ganas menos. Pero tiene que haber una motivación que
vaya más allá de eso. A mí me satisfacía más practicar una
agricultura diferente, más respetuosa con el medio ambiente, y poder
dejar a mis hijos una tierra fuerte, no quemada por herbicidas o en
la que tengan que ponerse una mascarilla cuando vayan a trabajar”.
“Prefiero una agricultura en la que mande la naturaleza”.
¿Qué
prácticas ecológicas llevas a cabo en tu olivar?
“Principalmente
intento que haya una combinación adecuada entre agricultura y
ganadería: las ovejas le aportan un montón de beneficios al olivar,
fertilizan el suelo y al mismo tiempo controlan la hierba,
especialmente en primavera que es cuándo compite en nutrientes y
agua con el olivo. En cuanto termina la recolección estoy metiendo
las ovejas, y las dejo hasta justo antes de que el esparraguillo
venga en flor”.
“No
utilizo ningún tipo de producto químico, ni herbicidas, ni
insecticidas ni fertilizantes. No son necesarios porque el árbol
está en equilibrio y las plagas también”. “Sólo al principio,
durante la transición de convencional a ecológico, como el
equilibrio natural estaba roto, hasta que se recuperó la fauna
auxiliar que es la que controla las plagas, tuve que usar algunos
insecticidas, pero eran ecológicos”.
¿Qué
beneficios presenta para ti que tu olivar sea ecológico?
“Me
siento mucho mejor cada vez que me paseo por mis olivas y veo a mis
ovejas y a la fauna auxiliar trabajando gratis, y dando resultados.
Además estoy sacando un producto de más calidad, más saludable,
más respetuoso con el medio y con un valor añadido”. “Y, por
otro lado, me gasto mucho menos dinero en productos químicos”.
¿Y
a qué inconvenientes te enfrentas?
“La
producción es algo menor que en convencional, pero como decía antes
tiene un valor añadido así que el producto vale más en calidad y
en dinero. Por tanto se compensa. Yo gano más o menos igual. Y
últimamente, tal y como está el mercado del aceite convencional,
con los precios por los suelos, habré ganado incluso un poco más”.
¿Qué
cantidad y tipo de producción sueles sacar?
“Puedo
sacar unos 75.000Kg de aceituna”
¿Cómo
te apañas para la obtención y comercialización del aceite
ecológico?
“Molturo
en el Puente de Génave, en la línea ecológica de la Vicaría.
Somos un grupo de unos 20 agricultores que nos ponemos de acuerdo
para adelantar la recolección y recoger lo más rápido posible para
que no se estropee la aceituna y poder obtener un aceite ecológico
virgen extra de máxima calidad”. “Por ahora lo comercializamos a
través de Olivar de Segura, aunque a mí me gustaría que llegáramos
a ser un grupo lo suficientemente grande para emprender algo en
nuestro propio pueblo, morturar más cerca y tener nuestra propia
marca”.
Antes
de terminar ¿quieres aportar alguna información más que sea
importante para ti?
“Sí.
Quisiera decir que las Administraciones Públicas están demasiado
empeñadas en la figura del “agricultor profesional” que se
especializa en un sólo cultivo para sacar más producción y vender
más, pero yo creo que hay que volver al campesino
tradicional y
trabajar la venta directa y los canales cortos. Olvidarnos de grandes
mercados tipo Carrefour o Mercadona porque aquí no tenemos “traíles”
para llenar eso. En lugar de adaptarnos a ese mercado deberíamos
fomentar uno más local y a pequeña escala. Nos iría mucho mejor”.
Boletín Ecoliva 2012 Nº0, pp. 19-20